En España, los niños y las niñas de las comunidades gitana, migrante y LGTBI son las principales víctimas de ‘ciberacoso’ y del discurso del odio en internet

Bajo la perspectiva de los derechos del niño, y teniendo en cuenta la realidad del mundo digital en España, UNICEF Comité Español ha lanzado hoy el informe Los niños y las niñas de la brecha digital en España, un estudio que analiza las oportunidades y riesgos de internet y profundiza en los colectivos más vulnerables en nuestro país, los niños y adolescentes de la brecha digital.

En España, el 95% de los niños entre 10 y 15 años usa internet. Pero todavía hay 300.000 niños y adolescentes que no ha usado un ordenador y 140.000 que no ha tenido un solo contacto en internet, según los datos del INE.  “En el entorno digital en el que estos niños han nacido, el no tener acceso a la tecnología digital es otra forma más de exclusión que puede tener consecuencias en su desarrollo personal y en su futuro laboral”, señala Maite Pacheco, directora de Sensibilización y Políticas de Infancia, de UNICEF Comité Español.

Según el informe, la variable que más peso tiene en el uso de internet entre los niños es el nivel de ingresos mensuales, esto es, el estatus socioeconómico de las familias.

La comunidad gitana es la que más dificultades tiene en el acceso y uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, las llamadas ‘TIC’. Es frecuente que los niños de este colectivo tengan móviles, pero la mayoría no siempre dispone de tarifa de datos para conectarse. Según un estudio de la Fundación Secretariado Gitano, el 22% de los jóvenes gitanos no tienen internet en casa por motivos económicos.

La pobreza es sin duda una de las barreras para acceder a internet. Otra, viene de la mano del uso que hacen de las TIC. “Uno de los principales retos para la comunidad gitana es hacer que los niños y las familias vean internet y las redes sociales como un derecho y una oportunidad de aprendizaje y de socialización, que sepan usarlas y evitar los riesgos que conllevan”, señala Ana María Segovia (27), periodista y activista, técnica del Departamento Internacional de la Fundación Secretariado Gitano.

Los riesgos online son el elemento más subrayado y alarmante cuando se aborda la relación entre niños y redes sociales e internet. Ciberacososexting, acceso a contenidos que no son adecuados para los menores, uso excesivo, falta de privacidad, uso indebido de los datos personales, etc… Todos ellos son riesgos que preocupan enormemente a padres, educadores y a la sociedad en general.

Al hablar de riesgos, es importante subrayar que los niños y niñas de los colectivos tradicionalmente victimizados, como los niños de la comunidad gitana, niños de origen migrante o del colectivo LGTBI son los más vulnerables y los más atacados. La discriminación y el discurso del odio tienen un impacto muy negativo en estos niños, ya que perpetúa los estereotipos y dificulta su integración.

Pero no todo son riesgos, internet ofrece muchas ventajas para el desarrollo y aprendizaje de los niños -el acceso de información a través de aplicaciones y plataformas especializadas-, y puede ayudarles también en la construcción de relaciones sociales con otros niños que tengan sus mismas inquietudes.

“Para mí las redes sociales han sido una gran ayuda” explica Nora Kaddour (18), estudiante migrante marroquí. “Gracias a las redes he hecho amigos y puedo estar en contacto con mi familia, contarles lo que me pasa o lo que necesito. Por internet puedo conseguir información para estudiar y es más fácil hacer los trabajos”.

El mundo online abre a los niños las puertas, no solo al consumo de contenidos, sino a la creación, la creatividad y la participación en foros sobre problemas que les afectan.

A Gabriel Díaz (19), estudiante y activista, internet le ha cambiado la vida, “lo mejor fue que me dio acceso a YouTube y pude encontrar respuestas a un mar de dudas y sentir que no era el único. También es verdad que encontré mucha información errónea y me enfrenté a la discriminación y a mensajes de odio contra el colectivo LGTBI”.

Es imposible aislar a los niños de los riesgos que implica tener acceso a una cantidad infinita de recursos en internet. “Las escuelas y las familias deben ser capaces de formar niños y niñas responsables que sean capaces de identificar los riesgos y evitar los daños. Y no nos podemos olvidar del importante papel que juegan las empresas tecnológicas o las autoridades públicas en la materia” señala Pacheco. “Debemos estar todos implicados en la tarea de asegurar que los niños tienen la formación y las herramientas para estar protegidos en el entorno digital.”

Es necesario un nuevo marco normativo que regule internet, y un mayor impulso a los protocolos y estrategias de prevención y actuación en los casos de violencia contra los niños dentro y fuera del entorno digital. El informe, que ha sido posible gracias a la colaboración de Privalia, también recoge una serie de recomendaciones a las empresas tecnológicas, a las instituciones públicas, a las familias y educadores, y a los propios niños y niñas.

Cada día, más de 175.000 niños acceden a internet por primera vez en todo el mundo, es decir 1 cada medio segundo. En el caso de los más vulnerables, la red puede jugar un papel fundamental para que estos niños puedan desarrollar su potencial, mejorar su integración e incluso buscar referentes y ayudas.

 

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