Todos somos jubilados y venimos por lo mismo. Y como soy abuela, me voy a cuidar a mis nietos”. Así de rotunda se muestra Mundita Bustins, indignada por el trato a los pensionistas y por la división de manifestantes en Palma este sábado. Y es que las pensiones van a recibir un pírrico aumento del 0,25%, cortesía del Gobierno de Mariano Rajoy. Semejante cifra ha empujado a las calles de Palma unas 5.000 personas este sábado por la mañana. Después del arrollador éxito de las manifestaciones feministas del 8M, llega el turno de los pensionistas y sus sucesores, que ven su futuro aún más negro. Porque parece que el sistema de jubilación público está en peligro, tal y como vaticinan expertos, Gobierno central, sindicatos e incluso los propios ciudadanos.

El tema levanta pasiones y sube la tensión. De hecho, este sábado los ánimos estaban más que exaltados en la marcha, que se dividió en dos: por un lado, UGT y CC OO, y al otro, Jubilats per Mallorca, con miembros de USO y CGT entre esa multitud. Para empezar, hubo algún que otro forcejeo para liderar la marcha. Al final se optó por dividir los recorridos y los grandes sindicatos caminaron por Sindicato, mientras que la alternativa fue Sant Miquel y Plaça Major. Ya frente a Delegación de Gobierno, y después del discurso de Antonio Tarabini, la manifestación de Jubilats per Mallorca boicoteó a sindicatos mayoritarios y partidos políticos desenchufando la electricidad. El grito de guerra era “Menos banderas, más pensiones”, así como “Fuera sindicatos”.

“Tendríamos que ir todos unidos”, decía Encarnación Martínez, que no entendía muy bien la guerra de consginas. “Yo he trabajado toda la vida limpiando casas. Tengo los riñones molidos Ahora cobro una jubilación de 639 euros y con la subida de diciembre hice la compra de Navidad”, dice con sorna. Ahora se dedica a cuidar de sus nietos, que bastante trabajo es. Lo mismo que Mundita, una antigua auxiliar de enfermería de la sanidad privada que sigue en pie de guerra “ayudando a mis hijos al cuidar de mis nietos”.

Es una constante entre los abuelos que caminaban por las calles de palma con banderas o silbatos, como es el caso de Juan Mariano Arcos, un prejubilado de Emaya: “Tengo a mis hijos trabajando y a partir de ahora me quedaré cuidando de mi nieta de tres meses. Cada día voy a tener que ir hasta Manacor para que la madre pueda trabajar. Porque hoy en día no puede quedarse nadie en casa”. Arcos señala que tiene un plan de pensiones “que puso la empresa pero que en los últimos diez años hemos estado pagando los trabajadores de nuestro bolsillo. El año pasado Hacienda me hizo pagar más de 3.000 euros”.

 

Y es que los pensionistas se quejan de que esas pequeñas subidas concedidas por Rajoy no compensan el encarecimiento del coste de vida. Mientras tanto, los expertos advierten que con el nuevo cálculo del sistema de pensiones, aquellos trabajadores que se jubilen en 2030 podrían perder hasta el 40% de su poder adquisitivo, según José Ignacio Conde-Ruiz, de la Universidad Complutense de Madrid.

“Soy estudiante y después de la carrera de Biología quiero hacer un máster. Muchos estudiantes queremos una base formativa para obtener un puesto de trabajo. Estamos obligados a estudiar mucho más, por lo que empezamos a trabajar más tarde y tenemos más cotización. Otra opción es que trabajes durante la carrera. Pero son empleos precarios, sin asegurar, que no cotizan… Y retrasan su salida al mercado laboral”, explica Marta, que con sólo 22 años ya está preocupada por su jubilación.

 

Por su parte, Daniel Bauzá es un cartero de 33 años que ya cuenta con un plan de pensiones “desde hace diez años. Ya venía con la empresa y me estoy haciendo un rincón. Creo que hoy hay que apoyar a los jubilados”.

La opción, pues, pasa por hacerse un plan de pensiones privado para sobrevivir como jubilado del futuro. Otro tema es que con los empleos precarios y el alto coste de la vida se pueda ahorrar para un futuro lejano. Tampoco ayuda la demografía: los trabajadores actuales se niegan a tener hijos, por lo que los futuros cotizantes deberán soportar a una amplia base de baby boomers jubilados en unos años.

El panorama parece desalentador y el 0,25 por ciento de Rajoy parece el menor de los problemas. Baste mirar el ejemplo de Chile, donde las pensiones se llevan a través del sistema privado: los chilenos se jubilan a los 70 años y obtienen una pensión media de 270 euros, cuando el SMI del país es de 346. Los ahorros que consiguen reunir apenas suponen el 21% de su salario en plena vida laboral. En Alemania, por otro lado, proliferan los minijobs para aquellos jubilados que quieran complementar su magra pensión. Más de un 15 por ciento de germanos se ve afectado por la pobreza. ¿Será éste el caso de España en las próximas décadas?

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