No lo recoge el DSM V, ese manual donde los psicólogos y psiquiatras desmenuzan los trastornos más humanos, pero deberían incluirlo en su próxima edición. El Síndrome de la Novia es aquel en el que la futura contrayente busca y rebusca lo indecible para que su boda sea perfecta. Da igual lo cerebral que sea ella, el aplomo y el sentido común del que hace gala en su día a día. La nerviada en los preparativos del Gran Día está garantizada. No es que haya hecho un estudio estadístico con una amplia muestra de población, lo digo desde la experiencia más cercana y debo haber ido a cerca de ¿veinte? ¿treinta bodas? en toda mi vida. Por otro lado, a los novios no se les conoce semejante estado de nervios.

El caso es que toda novia que se precie se lanza al salón de bodas más cercano en busca de direcciones, presupuestos, ideas y lo que surja. En el caso balear, Nupcial. En la edición de este año ha habido numerosos cambios y muchos de ellos han sido de agradecer. La conocida ahora cono Nupcial Bridal Experience ha abandonado el frío cemento del Palma Arena para irse a Son Termes, un poco más alejado de la ciudad pero más cálido y acogedor. Los autobuses lanzadera compensaron los kilómetros de más, que tampoco eran tantos, todo sea dicho.

Talleres para elegir la música, personalizar tartas, maquillarse o colocarse un tocado. Profesionales del sector ejercieron de guías espirituales para los contrayentes que buscan inspiración más allá de Pinterest.

Lo mejor, la apuesta por el diseño Made In Baleares. A la aguja de Tania Presa y Lena & Lena, que diseñan y cosen en Mallorca, además de los tocados de Natividad Castillo y Joana María Romero, así como el calzado mallorquín de Ana Marttin, se suman nuevas generaciones como Lorena Sánchez y Steffi Nogales, por parte de la Escola d’Art i Superior de Disseny de les Illes Balears (EASDIB), que lanzaron interesantes propuestas nupciales. En cuanto a fiesta, las alumnas Patricia Perales Richtsteiger, Laura Sancho y Constanza Cechetto también expusieron sus trabajos. Los alumnos de joyería tampoco se quisieron quedar atrás y mostraron sus ideas para anillos, algunos bastante revolucionarios: Nicolás Rodríguez Sales, Helena Pons, Javier Pérez, Carolina Amigó, Jana Mestre y Míriam Hertz.

Todo este rosario de nombres está incompleto sin el Desembarco Ibicenco, con Carme Coll y Ángela Seguí a la cabeza, que se encargaron de la acertada organización de la pasarela. La delegación Adlib cerró el desfile con los vestidos de Dira Moda Ibiza, Ibi Moda, Tony Bonet, Virgina Vald, Piluca Bayarri y Vintage Ibiza, que demostraron que la frontera entre artesanía y alta costura está claramente difuminada. Como decía una exhausta Carme Coll tras el fin del desfile, “esto ha sido como un viernes de Adlib”.

Lo cierto es que Mallorca, y sus diseñadores, creadores y artesanos, necesita de una pasarela de diseño a la altura de Adlib y se agradece la profesionalidad y la generosidad de los ibicencos. Se echó en falta, eso sí, la presencia de Menorca en este salón balear y una pasarela más grande. La expectación era tal, que muchos asistentes se quedaron fuera sin poder ver el vestido.

La diseñadora Tania Presa se encargó de abrir el desfile, con acertadas propuestas para diferentes tipos de novias, destacando el delicado vestido que lució la mallorquina Eli Tulian, Miss Wolrd Spain. La apertura de Presa se entiende porque después de todo, diseña y cose en Mallorca y desde el IDI se han propuesto apoyar el Made In Balears. Se comenta que alguna firma nupcial que no fabrica en España se molestó por este cambio. Pero ha primado el orgullo balear, el Confeccionado en las Islas, y se agradecería que en próximas ediciones más diseñadores se animaran a participar en el salón nupcial.

faldas largas que se desmontan para dar paso a vestidos cortos para la fiesta de después

En cuanto a tendencias, se adivinan muchos vestidos 2×1, con faldas largas que se desmontan para dar paso a vestidos cortos para la fiesta de después. Siluetas princesa con faldas de gran volumen, que ya luciera en su boda Kate Middelton, así como maxiescotes y transparencias con pedrerías, que recuerdan a las osadas apuestas de Cristina Pedroche para Nochevieja. Entre el público se comentaba que el salto de cama nupcial se ha mezclado con el vestido de novia y no termina de convencer. Las espaldas al aire son otra de las tendencias, sólo aptas para aquellas que estén muy tonificadas. El velo ha quedado desterrado, apenas se dejaron ver, y el tocado ahora es la estrella.

Entre los detalles más entrañables, las aplaudidísimas modelos de Glam & Chic, mujeres reales con tallas que se salen del estándar de la modelo tradicional pero que se acercan a la calle. Todas las novias e invitadas, sea cual sea su peso, merecen y pueden lucir espectaculares, como lo hicieron las modelos de esta firma.

parejas extranjeras eligen las Islas como el mejor decorado para su boda

El Síndrome de la Novia no es ninguna frivolidad. Según la Federación de Usuarios y Consumidores Independientes (FUCI), el gasto medio de una boda oscila entre los 11.864 y los 21.205 euros. Hay mucho dinero en juego y es toda una industria. Es más, existe un ‘turismo nupcial’, un buen puñado de parejas extranjeras que eligen las Islas como el mejor decorado para su boda. Sería estupendo que la moda balear se beneficiara de semejante desembarco internacional.

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