Punto de encuentro e intercambio de varias culturas; púnicos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos, musulmanes, catalanes… Ibiza es hoy conocida en todo el mundo por la impresionante belleza de la ‘nave de piedra’, Dalt Vila, la fortificación amurallada mejor conservada del Mediterráneo y reconocida por la Unesco con la declaración de Patrimonio de la Humanidad. Pero siempre puedes perderte por sus barrios no tan turísticos y descubrir belleza donde otros no lo ven.

Ibiza es un icono por su privilegiado entorno natural y por las milenarias praderas de Posidonia, incluidas en la declaración de Patrimonio de la Humanidad, ya que mantienen el ecosistema marino y garantizan la conservación de la arena de las playas y la transparencia cristalina de las aguas.
Por sus bienes culturales y patrimoniales, Eivissa es un destino mítico, que además ofrece arte, deporte, gastronomía, compras, una oferta de ocio para todos los públicos y un ambiente alegre y cosmopolita que atrae a viajeros de todo el mundo.

Platja d’en Bossa es el mayor arenal de la isla

La playa de arena más larga de la isla, frontera entre dos municipios
Un total de 700 de los 2.700 metros de Platja d’en Bossa pertenecen a la ciudad de Ibiza. Esta zona, situada inmediatamente después de Ses Figueretes, es ideal para tomar el sol y bañarse sin demasiados riesgos.
Debido a su fácil acceso y la amplia gama de servicios que ofrece, constituye un entorno especialmente adecuado para personas que buscan una oferta deportiva amplia, así como todo tipo de comodidades turísticas.

 

Ses Figueretes es la playa más céntrica y urbana de la capital
La playa más próxima al corazón de la ciudad, con multitud de servicios
La playa de ses Figueretes está situada en el barrio del mismo nombre y está configurada como un conjunto de varias calas o pequeñas playas que se unen a pequeñas zonas rocosas. Puede afirmarse que ésta es la playa por excelencia de la ciudad de Eivissa, ya que se encuentra dentro del núcleo urbano más cercano al centro de la ciudad y se puede acceder a ella en transporte público, a pie o en bicicleta.
Debido a su ubicación, su entorno compagina todo tipo de negocios turísticos con los servicios propios de una ciudad.
Una gran ventaja para los qu viajan acompañados de animales es que es una playa para perros. Los dueños de mascotas tienen en Eivissa un lugar para disfrutar del mar y de la naturaleza.

La fortaleza
La fortaleza rodea todo el Puig de Vila, la zona más elevada de la capital pitiusa y se extiende por una superficie de 10 hectáreas, con un perímetro de 1.800 metros. Cada uno de sus siete baluartes fue planificado al detalle, para dotarlo de suficientes ángulos de tiro que garantizasen su defensa.

Ibiza dispuso de murallas desde tiempos del renacimiento, por orden de la Corona española, según diseño del ingeniero italiano Giovanni Batista Calvi. La causa fue el asedio constante de la armada turca y sus corsarios. Su construcción, como hemos visto en el apartado de bienes culturales de Eivissa Patrimonio Mundial, concluyó a finales del siglo XVI.

El último bastión defensivo de la Ibiza árabe
El castillo de Eivissa comprende un conjunto de edificaciones situadas en la cima del puig de Vila. Cuando todavía no existían las murallas renacentistas, este recinto junto con la almudaina conformaban una verdadera fortaleza rodeada por una cinta de muralla con 12 torres, que aparece mencionada en las fuentes medievales del siglo XII. Ambos espacios estaban separados por un lienzo interior con una torre que fue demolido al construirse, en el siglo XVIII, los cuarteles proyectados por Simon Poulet.

La planta cuadrangular del castillo con torres en las esquinas recuerda la estructura de los qars islámicos, estructuras fortificadas que representaban el último reducto defensivo de la ciudad. La entrada al castillo estaría situada en el lado de levante, entre las torres II y III, tal vez en el mismo lugar que ocupa la actual.

El antiguo barrio de los pescadores.
Sin lugar a dudas, uno de los barrios más pintorescos de la ciudad. Se ubica bajo el baluarte de Santa Llúcia y se encarama sobre los acantilados externos al puerto. Sus empinadas cuestas llegan hasta los 30 metros sobre el nivel del mar y descienden hacia La Marina y los muelles. De este barrio ya se tienen noticias a principio del siglo XVII y estaba ocupado por familias de pescadores.

Sus callejuelas intrincadas y pequeñas plazoletas recuerdan mucho a Dalt Vila. Actualmente es un barrio en remodelación y el Ayuntamiento trabaja intensamente para recuperar su parte alta. Todas sus calles son peatonales y la principal, el Carrer de la Mare de Déu (La Virgen) es uno de los rincones con más ambiente de la ciudad. Discurre en paralelo a La Marina y ejerce de frontera entre los dos barrios.

Barrio de Dalt Vila
La ciudad amurallada hay que recorrerla de dos formas. La primera, siguiendo el trazado de sus baluartes y lienzos de muralla, para admirar la vasta obra arquitectónica que compone la fortaleza del siglo XVI. Es un paseo abierto, que sobrevuela la ciudad, el puerto y la costa más inmediata. Sin embargo, resulta imprescindible perderse también por los callejones y las pequeñas plazas que ascienden y descienden por el interior de las murallas. Siguen el trazado anárquico y serpenteante propio de un barrio medieval que se arremolina en la ladera de un monte, con sus pasadizos y escalones.
La ruta empieza por la Plaça de Vila, la mayor zona abierta del interior del barrio fortificado, a continuación del Portal de Ses Taules y el Rastrillo. Esta plaza tranquila y solitaria en invierno, transmuta en verano en un espacio alegre e iluminado, repleto de terrazas, restaurantes, boutiques y galerías de arte.
Ibiza, un viaje que nunca acaba, porque la ciudad se reinventa y te sorprende cada vez. Ibiza es tu casa, tu sueño, tu paraíso…. el lugar al que siempre quieres volver.

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