Cristina Pedroche ha vuelto a levantar polvadera de polémica por su no-vestido de Nochevieja. La descripción sería ésta: un mono transparente con flores bordadas en zonas estratégicas auque no se puede decir que va desnuda. A día 3 de enero, ¿se puede hacer un análisis estilístico-sociológico de la indumentaria de la presentadora? Parece que ya está casi todo dicho sobre ese vestido-capa rojo que escondía sorpresa: la de cada año. El mono transparente con aplicaciones de encaje y chantilly está confeccionado por Pronovias pero su buen gusto es más que dudoso después de compararlo con Boney M.

Otro tema es si sirve de algo el discurso feminista esgrimido semidesnuda a temperaturas que rozan el bajo cero es convincente. ¿Mujer objeto deslenguado o altavoz descarado del feminismo? Como bien dice ella, “soy una mujer libre y decido lo que quiero ponerme”.
El estilo nocheviejero de La Pedroche recuerda a unas señoras que a día de hoy son abuelas pero que en sus tiempos rompieron moldes. Aquí, un breve listado de mujeres que lo dieron todo y lo enseñaron casi todo en una época pretérita, la del destape en plena Transición:


1.Norma Duval es la jefa. Todo lo hizo ella antes. Bueno, sino antes, desde luego más y mejor. A día de hoy está por el Pueblo Español de Palma organizando mercadillos, pero no está de más recordar que ella ha sabido mover las caderas envueltas en strass mejor que nadie. No en vano fue estrella exportada al Folies Bergere.
Para similitudes con el vestido de Pedroche, una muestra en este vídeo, mientras canta con una voz poco privilegiada ‘Oye, mi cuerpo pide salsa’.

La capa es el complemento indispensable. Norma va envuelta en infinitos metros de tela azul y se destapa para ¿sorpresa? de los espectadores. Sentimos tener que decirle a Cristina Pedroche que no ha inventado nada. Por cierto, Norma aquí tampoco es que destaque por sus cualidades vocales pero eso, sí, se mueve bien en el escenario.

Otra indumentaria similar a la vista esta Nochevieja en la Puerta del Sol: una fotografía original de Norma con el actor Alfonso Nadal. La foto original, vale cinco euros. Eso sí, el comprador advierte que “he pegado un folio por parte trasera, al llevar pegamento que aún adhería”.

2. Otra vedette al estilo Pedroche: Eva León. En el video canta que “no quisiera ser coqueta, no me gusta trabajar. Vacilo a los hombres que se mueren de amor por mí, Y es que no sólo en la escena, sino en la vida real, estos ojos y este cuerpo gritan en todo momento, soy sensacional”. León esgrimía tales argumentos a favor del desempleo voluntario en la presentación de la nueva revista de El Molino ‘Hay que reir’, allá por 1984.

 3.Más similitudes: Pola Cunard, vedette aragonesa de los setenta, que paseó sus carnes tolendas por los escenarios españoles en plena Transición.


4.Esperanza Roy fue portada de Fotogramas y una digna predecesora de Cristina Pedroche. Abanderada de la libertad sexual, desarrolló posteriormente una carrera dramática alejándose de las revistas y las plumas de vedette.

5.Otra joya casi desconocida: Mary d’Arcos, en una imagen del programa del Teatro de Ruzafa (Valencia). En 1974 cantaba en mallas transparentes la canción ‘Acércate más’. ¿Explícito? Es posible que haya quien no pille las indirectas.

5.Rocío Jurado era La Más Grande y también merecía el título de La Más Tremenda, capaz de cantarle en voz en grito al desamor en la cara del propio interesado (“hace tiempo que no siento nada al hacerlo contigo”) o con ‘sutiles’ símiles sexuales (“Como una ola tu amor llegó a mi vida, como una ola de fuego y de caricias, de espuma blanca y rumor de caracolas, como una ola…). La folclórica aparcó por un momento la bata de cola o los trajes de noche y se enfundó un mono transparentes con estrellas. Tal y como hizo décadas después Cristina Pedroche.

6.Un exceso incluso para nuestras insignes vedettes. El Strass, musical que se presentó hace un par de años en el Teatro Arlequín de Madrid. La indumentaria de ella rebosa plumas y racanea en tela de cintura para abajo. ¿Cómo se sostiene el estratégico triángulo? Misterios sin resolver.

Pasado el tiempo, se reconoce el papel de estas mujeres que envueltas en plumas de frivolidad, se enfundaban el erotismo como uniforme, una forma de reivindicar su poder. O simplemente encarnaban un objeto sexual después de décadas de estar escondidas en la cocina. ¿Qué papel cumple a día de hoy Cristina Pedroche? ¿Puede un mono transparente derribar los últimos bastiones del machismo? ¿Sirve el encaje sobre los pezones para incrementar los salarios de las mujeres, mejorar sus condiciones laborales, conseguir que no sigan siendo instrumentos sexuales al servicio de críos alimentados de pornografía violenta? Resulta complicado despejar estas incógnitas. De lo que no cabe duda es que Pedroche pasó frío en la última Nochevieja y Alberto Chicote no.

Y tú, ¿qué opinas?