Escobas, recogedores, cubos de agua se distribuyen a lo largo del campo santo, los andrixoles poco a poco se acercan en sus coches y cargados de coloridas flores visitan las tumbas de sus familiares.

Algunos vienen solos, recogen agua y limpian la lapida de su marido, hermano, mujer o hijo. Les hablan y cuentan las novedades anuales, “Tomeu y Clara ha tenido un hijo”, “Tolo se rompió un bracito montando en bicicleta” , “Los vecinos se han separado”.

El día 1 de Noviembre puede ser el dia más hermoso para un cementerio, las flores decoran las tumbas, nichos y panteones. Numeroso publico pasea entre los pasillos buscando a sus difuntos, corta los tallos de los ramos de flores para dejar la tumba bonita y paradójicamente llena de vida. “Mira el tío Paco está por ahí”  comenta una mujer a su nieto. 

Esta fiesta tiene su origen a mediados del siglo IX cuando el papa Gregorio IV decidió extender la celebración del 1 de noviembre a toda la Iglesia católica conmemorando a todos aquellos difuntos, que aun habiendo superado el purgatorio, se habían santificado plenamente consiguiendo la vida eterna en presencia de Dios.

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