Luka Modric era el jugador más esperado en la gala para el Balón de Oro 2018. El croata era el ganador, y el centrocampista del Real Madrid llegó a la gala con toda su familia. Era uno de los momentos más importantes de su carrera en su palmarés individual, y no quería que se lo perdieran. El croata también estuvo arropado por la expedición del Real Madrid que la completaban Sergio Ramos, Florentino Pérez, Butragueño y Raúl González.

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El ganador del Balón de Oro 2018 se paró ante los medios de comunicación antes de que empezara la gala y se fotografió con su familia: Luka Modric, junto a su mujer Vanja Bosnic y sus tres hijos, Iván, Ema y Sofía. El croata y su pareja se conocen desde 2007, se casaron en 2010 y tienen tres hijos en común.
Vanja Bosnic es una de las parejas de futbolistas más discretas del Real Madrid. La croata dejó su trabajo para ser el representante de su marido y hacer su traspaso del Tottenham al equipo blanco en 2012. La pareja vive asentada en Madrid y se mostraron como una familia feliz en el momento más importante de Luka Modric a nivel individual.

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UN NIÑO MARCADO POR LA GUERRA

Luka Modrić nació en la ciudad adriática de Zadar, en la aquel entonces Yugoslavia. Cuando era pequeño, él y su familia fueron desplazados durante la Guerra croata de Independencia, debiendo vivir en hoteles en compañía de otros refugiados.​ El abuelo de Luka Modrić y otros seis civiles ancianos fueron ejecutados por los rebeldes serbios en diciembre de 1991​ en el asentamiento de Jesenice​ y sus casas fueron quemadas.

Tras el fin de la guerra, les fue devuelta su casa en el pueblo de Zaton Obrovacki, pero Modrić decidió permanecer en Zadar para jugar al fútbol. Su padre, que trabajaba como técnico aeronáutico en el aeropuerto de esa ciudad, y su madre, una costurera, decidieron apostar por él pese a la modesta situación económica de la familia.

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