La pareja, convertida en marido y mujer, distribuye a través de la fundación del tenista algunas imágenes de su boda en sa Fortalesa.

La discreción ha sido la nota dominante de una boda a la que los invitados accedieron en  minibuses y autocares, de manera que prácticamente solo se les pudo ver a través de las ventanillas o desde lejos.

Y tú, ¿Qué opinas?