Hace unas semanas tuvimos el privilegio de saborear Ibiza en invierno lejos del ruido de las discotecas y el bullicio veraniego. Porque Ibiza es naturaleza, cultura, gastronomía, tradición… Ibiza es mucho, mucho más que playa y fiesta. Te proponemos unas cuantas maneras de sacar el máximo partido a los días más frescos de la Isla Blanca.

1. Recorrer todos los rincones de Dalt Vila: las mañanas y las tardes otoñales -o invernales- son perfectas para pasear por Dalt Vila declarado Patrimonio de la Humanidad (junto con las praderas de Posidonia) o visitar la catedral de la Virgen de las Nieves. Durante el verano hace demasiado calor, y las calles están abarrotadas de turistas.
2. Pueblos blancos: Santa Gertrudis, San Carlos, Es Cubells, San Josep… Los pequeños pueblos ibicencos rebosan encanto en sus plazas y calles. Tomar algo en sus bares, pasear o sentarnos en sus plazas es todo un placer finalizada la temporada estival, cuando el ambiente es más auténtico.

 

3. Atardeceres mágicos: Las famosas puestas de sol ibicencas son aún más bellas en invierno, ya que durante el verano es común que el sol se cubra por la bruma en sus últimas horas. Simplemente adelanta tu cita para despedir al astro rey. El espectáculo está servido.
4. Comidas que se alargan hasta que cae el sol: en la gastronomía ibicenca destacan platos tan abundantes como el bullit de peix o el arroz de matanzas, perfectos para esas reuniones familiares o de amigos. Son muchos los restaurantes de comida tradicional ibicenca que abren durante el invierno,nuestra recomendación es el Bar Costa una interesantísima relación calidad-precio y un personal eficaz que conoce el oficio.
5. De compras en los mercadillos callejeros: Las Dalias (San Carlos), San Jordi, Cala Llenya… los mercadillos callejeros son uno de los pasatiempos favoritos de quienes residen en Ibiza, y no sólo por los artículos que se pueden encontrar en ellos, sino también por el acontecimiento social que implican.
6. Las mejores fotografías de la isla: si te apasiona la fotografía es tu momento: durante el otoño, el invierno, y sobre todo, la primavera, Ibiza brinda sus mejores imágenes: colores vivos, paisajes solitarios, nieblas de película, y esa luz que tanto la caracteriza.
7. Se puede afirmar que Ibiza ciudad se ha levantado sobre un auténtico museo ya que bajo tierra existen gran cantidad de edificios pertenecientes a otras épocas que se descubren en cada obra que se realiza.

 

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